About the dive
Nada más descender en el Camia II, el naufragio ya nos tenía preparada la primera sorpresa: dos pipefish dándose un besito en la parte baja del barco, como si nos estuvieran dando la bienvenida. A partir de ahí, el buceo fue un no parar: un cangrejo orangután perfectamente camuflado en su coral burbuja, nudibranquios de todos los colores posibles y varios peces escorpión —dos bien grandotes y uno diminuto— jugando al despiste entre la estructura del barco.
En la cruz del naufragio descansaba un pez globo con una barriguita que prometía novedades, y cuando ya tocaba ir despidiéndose, aparecieron los peces murciélago, curiosos y elegantes como siempre, cerrando el buceo de la mejor manera posible. 37 minutos a 28 metros, sin prisas, disfrutando cada rincón… un buceo redondo, de esos que se sienten. Hoy el Camia II ha tenido arte andaluz, y del bueno. 💙🦟











